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Comediantes

Polo Polo: la comedia sin censura

Polo Polo es el comediante de centro nocturno por excelencia. Aquí te contamos su historia.

Por: Sergio Hidalgo
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Si alguien escucha el nombre de Leopoldo Roberto García Peláez Benítez, la mayoría pensará que hablamos de un desconocido, pero Leopoldo es uno de los comediantes más importantes de la historia de México. Un cómico que forjó su carrera fuera de los medios masivos, los que normalmente son la fuente de fama del resto de humoristas. Leopoldo hizo muy pocas películas, y entró a la televisión hasta mucho después de consolidar su carrera como un showman de centro nocturno. Para algunos fue el primer -o por lo menos el más importante- standupero nacional, otros dicen que solo cuenta chistes. Como sea, Leopoldo no deja indiferente a nadie. Sus discos eran prohibidos de las casas decentes, y aun así se vendían como pan caliente. Como decíamos líneas arriba, tal vez no conozcas a Leopoldo Roberto García Peláez Benítez, pero es seguro que conoces a su alter ego: Polo Polo. Un comediante que, durante toda su carrera, siempre hizo lo mismo, se subió a un escenario a divertir a su público.

Polo Polo, con barba, en su juventud, al lado de Oskar el espectáculo.

Polo vino de León

Leopoldo García nació en León, Guanajuato, en una familia de clase media con recursos suficientes como para, cuando Polo era pequeño, venir a probar suerte a la Ciudad de México y poner una enorme zapatería en la intersección de San Jerónimo y José María Pino Suárez, en el Centro Histórico.

El carácter afable de su padre influyó mucho en el pequeño Leopoldo, que siempre se pone melancólico al recordar a su familia.

“Mis papás fueron gente maravillosa. Los quise mucho. Mi papá era un hombre de dios. Nunca se enojaba. Fuimos una familia muy bonita.”

Desde pequeño Leopoldo obtuvo un apodo, todos en su familia le decían “Pollo” y, con el tiempo, le comenzaron a decir “Polo”. Contrario a lo que podríamos pensar, Polo no era el niño chistoso de la clase, al contrario, se describe como un estudiante muy serio.

“Yo no era de esos niños vaciladores. De niño era serio. Era tranquilo, pero no me gustaba estudiar, por el contrario me encantaba escaparme a jugar futbol como portero. Esa fue una parte de mi vida que desde siempre me encantó”

Polo estudió en el Colegio Tepeyac, una escuela de paga dirigida por bendectinos, al norte de la Ciudad de México. Desde chico le iba al América, y no le pasaba por la cabeza dedicarse a la comedia.

“En la escuela ni echaba desmadre ni nada. Nunca fui el más popular del salón”.

Todo parecía indicar que Polo seguiría los pasos de su padre y se dedicaría a la venta de zapatos. Pero su historia estaba por dar un giro.

Polo Polo en sus inicios

Los inicios en la comedia

Polo García trabajaba en una zapatería ubicada justo enfrente del café De Angelo`s, que tenía una pequeña zona destinada a cantantes y recitales. Todas las tardes, después de terminar su horario laboral, Polo pasaba un par de horas en el café.

Un día, tuvo un impulso que cambió su vida. En una entrevista con Jafet Gallardo relató:

“Un día, no sé ni por qué, le pregunté al dueño del café: “¿Me da chance de subirme al escenario?”. “¿Y qué vas a hacer?”. “No sé”. Y me subí a cantar las canciones de Cri-Crí, pero deformadas:  ‘Allá en la fuente, había un churrito, na na ná, te meto el pit%…’. Y les cantaba una de José José. Les decía: “Se llama Ching& tu madre, ¿por qué? Porque se llama  ‘Anda y ve’ ”. Así era mi show, nada estudiado.”

Así comenzó su aventura en el mundo de la comedia. Primero como un hobby, y poco a poco se fue volviendo una forma de vida.

Como él mismo ha dicho, fue un churro, no estaba planeando. Fuera del escenario ni siquiera era mal hablado, pero cuando comenzaba a pensar la manera correcta de decir un chiste se daba cuenta de que muchos necesitaban groserías para ser contundentes. Y así, comenzó a presentarse en cafés y bares, dando espectáculos que se volvían populares por el boca a boca.

El salto a la fama

Leopoldo comenzó su carrera artística usando su apodo de toda la vida: Polo. Pero el destino tuvo un cambio preparado para él. Para promocionar su espectáculo grabó un comercial, el locutor que lo presentaba tenía una frase contundente: ‘Y no se pierdan lo mejor de México Nocturno con Polo’.

Lo que no sabía el presentador es que el comercial se grabó con tres cámaras, así que al final del anuncio la imagen de congelaba y se escuchaba un eco tremendo distorsionando la frase, que se escuchaba así: “Lo Mejor de México Nocturno con Polo, Polo, Polo, Polo, Polo”.

Todos sus amigos que veían el comercial bromeaban con Polo, y le decían varios Polos de más. Al inicio él lo odiaba, pero terminó por gustarle:

“Al llegar al bar [donde trabajaba] en la noche, ya habían salido los anuncios por la tele y me comenzaron a fastidiar con ‘mira ahí viene Polo, Polo, Polo, Polo’ y con eso ya nadie sabía cuantos ‘Polo’ eran. Hasta que al final quedó en Polo Polo”. 

En los años setenta Polo Polo ya era la estrella del bar Keops Nightclub, pero su salto a la fama nacional llegó cuando Ricardo Rocha fue a ver su espectáculo. El periodista quedó encantado con el show y lo felicitó, Polo aprovechó para pedirle que lo invitara a su programa de televisión. Rocha dudó, porque se había dado cuanta de que todos los chistes tenían “leperadas”, pero Polo prometió que se portaría bien.

Le expliqué: “no te preocupes, yo sé lo que te estás jugando. No te meteré en una bronca, sólo dame una oportunidad”. Y lo entiendo. Yo era un pelagatos, pero la suya era una chambota. Total que fui a su programa. Me presentó a la una de la mañana y yo solito me hacía los “biiip”. “Llegaba un hijo de toda su biiiip…”, pero la gente las agarraba todas y se reía mucho. Total que terminé y querían otra. Ricardo me invitó a ofrecer 20 minutos más de chistes. Y el público: “¡Otra, oootra!”. Y Ricardo: “¿Nos regalas otro ratito?” Y el público: “¡Otra, oootra!” Total que se acabó el programa y me invitaron para dentro de ocho días. Me dijo Rocha que el programa había sido tan exitoso como cuando invitó a Vicente Fernández. Hice 5 programas al hilo y Ricardo hacía bromas como: “Yo soy el presentador del programa de Polo Polo”.

A partir de entonces todas las noches tenía lleno, la gente se peleaba las entradas, y comenzó a alternar funciones en otros bares, como el Conjunto Marrakesh, El Cantar de los Cantares y, años después, el sofisticado Crown Hall del hotel Crowne Plaza. Todos centros de la vida nocturna de la Ciudad de México en los setenta y ochenta.

Polo Polo con Raúl Vale

Los años dorados

Después de sus apariciones en televisión Polo Polo era una estrella. Tenía trabajo en todas partes de la república, y hacía mínimo tres presentaciones diarias. Todas con llenos. Por eso agregó una banda que lo acompañaba en sus presentaciones, tomando el lugar de lo que él hacía antes con su guitarra, como remarcar el remate o acompañarlo en sus clásicos finales, en los que se ponía a cantar las canciones que les pedía el público.

Lo curioso es que, desde sus inicios, su rutina era muy similar. Contaba chistes increíblemente largos, que normalmente tenían un remate sencillo. Lo interesante de sus chistes es que, justo lo que más agradaba a su audiencia, era todo el relato previo antes de llegar al remate.

Al escucharlo uno pensaría que detrás de sus chistes hay mucho trabajo de escritura. Pero él mismo ha contado que lo que tienen sus chistes es trabajo de imaginación. No los escribe, solo va añadiendo cosas al momento. Por eso, a pesar de contar el mismo chiste, casi nunca los cuenta igual.

Me imagino cosas, creo cosas en el momento, y siempre es arriba del escenario. Nunca me he sentado a escribir. Nunca. A lo mejor llevo una hoja con el orden de lo que voy a contar, pero nada más para tener un orden.

Su éxito llamó la atención de la disquera Musart, que en 1987 le ofreció un contrato para grabar un LP con chistes. Sin promoción, el disco Solo para adultos vendió 100 mil unidades, siendo un éxito inesperado y se volvió de culto. Y no es para menos, incluía algunas de sus rutinas más famosas, como la icónica “El viaje a España” o su rutina sobre argentinos. A partir de entonces se volvió una tradición anual lanzar un LP.

Muchos conocimos así a Polo Polo, los 5 discos de la serie Solo para adultos cuentan con los chistes que todos recordamos del comediante, como “El Vampiro Fronterizo”, “El viaje a Disneylandia”, “El Phantom Nuevo” o el ya mencionado “El viaje a España”. También es cierto que la difusión de su material se dio, en buena medida, a través de la piratería. Primero por medio de cassettes, luego CDs, y más recientemente en canales no oficiales de YouTube. Por eso, como el mismo ha dicho, más allá del éxito de sus discos, él vivía de las presentaciones.

Polo Polo en su paso por el cine

En esa época, por su bien ganada fama, prueba suerte en el mundo del cine. Una tarde, mientras comía con el productor Fernando Pérez Gavilán, se enteraron que la estrella de la próxima película de Pérez Gavilán -el Flaco Ibáñez- se había roto una pierna. Sin más el productor le propuso ocupar el lugar de Ibáñez, y Polo Polo aceptó. Se arrepintió, “no sé ni como mover las manos, no se que cara poner. No me gusta que me digan como tengo que decir mis cosas”.

Alguien me propuso hacer unas películas, y no me gustó. No soy actor. Yo digo mis babosadas tal y como me salen del fondo de mis… asuntos.

Su breve paso por las sexycomedias solo le sirvió para darse cuenta de que no le gustaba actuar. Aun así filmó como protagonista tres películas, La lechería de ZacaríasDando y dando, pajarito volando y El chico temido. Además de participar en Investigador privado… muy privadoSólo para adúlterosLos relajadosDuro y parejo en la casita del pecado.

El éxito de Polo Polo seguían siendo sus presentaciones en directo, que lo llevaron a conquistar Estados Unidos, con llenos totales en el Chache Super Club de Hollywood, el Gran Olympic Auditorium de Los Ángeles, el Sahara Hotel & Casino de Las Vegas, el Universal Ampitheater en Universal City, el Emilios Ballroom en Houston y el Celebrity Theather en Phoenix.

Ya en los noventa Polo Polo cambia de imagen. Durante años lo habíamos visto con una cabellera rizada, y de un día para otro apareció sin pelo. Fue entonces que nos enteramos que durante más de veinte años había usado bisoñé. En una entrevista relató que la chica que se los hacía murió, intentó cambiar de fabricante, y acudió a una diseñadora de pelucas de prestigio, que no cobraban nada barato, y no quedó satisfecho con el producto que le entregaron, a partir de entonces comenzó a presentarse con su cabeza calva, y la gente siguió riendo de sus chistes igual que siempre.

Polo Polo reapareció completamente calvo

En ese entonces también probó suerte en la televisión. Televisa le ofreció conducir un programa de concursos.

Yo quería que el programa se llamara Con huevos, y había una justificación. porque la gente que venía a concursar al estudio, su manera de entrar, era un blanquillo. Era el boleto de entrada. El fin de semana le hacíamos una fiesta a niños, abuelitas recluidas, preparando los huevos que había llevado el público al programa. Yo quería que se llamara Con huevos. No se pudo, y se tuvo que llamar Con ganas.

Con Ganas fue un éxito, y muchos recuerdan el programa por los grandes premios que ofrecía, como un viaje todo pagado al Mundial. Polo recordaba que lo mejor del show televisivo se daba fuera del aire, cuando interactuaba con el público. La difusión del programa en tele abierta lo ayudó a que su show fuera todavía más popular.

El Keops, mi lugar, se hizo enorme. Los meseros hicieron su agosto porque la gente les pagaba para que les reservaran una mesa. Yo me enteré muchos años después y la verdad, no me importó.

Después de un año y medio de éxito, Polo dejó el proyecto y se preparó para el nuevo milenio.

Polo Polo en La Escuelita VIP

A principios de siglo Jorge Ortíz de Pinedo le insistió para que aceptara formar parte del elenco regular de La Escuelita VIP. Polo no quería, pero aceptó con la condición de solo estar el primer año del programa.

Jorge me dijo, haz un año La Escuelita. Le dije: “No me gusta, la televisión no me gusta, no sé como actuar”. Pero acepté, hice un año y me divertí mucho.

Después regresó a sus presentaciones y, gracias a su hijo que lo impulsó a voltear a los nuevos canales de difusión, llegó a un nuevo público por medio de la animación de sus chistes, que se volvieron muy populares en la época en que se intercambiaban MP3 a través del infrarrojo del celular, y abriendo su sitio web oficial.

El secreto del éxito

Con 50 años de carrera, Polo Polo es todo un referente de la comedia nacional. Por años era tabú entre las clases medias y altas tener o escuchar sus discos, pero ahora esos chistes son incluso menos groseros que los que cuentan algunos comediantes que aparecen en la tele de paga.

No estoy de acuerdo con decir groserías por decirlas, ¿para qué? No es bonito, no es ingenioso. Esa es mi opinión.

Lo curioso de todo es que él mismo ha dicho que el secreto de su éxito son sus amigos.

Los que alimentan mis rutinas son mis amigos, que me cuentan chistes. Nunca sabes cuando te van a contar uno bueno.

Ellos son los que le cuentan chistes y luego, en agradecimiento, él se los regresa contados adecuadamente.

Si alguien me cuenta un chiste, y me gusta, lo cuento bien. Porque hay gente que no tiene la menor gracia. Si tú me cuentas un chiste en tres minutos, yo te lo cuento en 20, porque le hago toda una historia al chiste. Ese es mi estilo, así me ha salido desde que empece en este negocio. Nunca estudio, nunca escribo, nunca nada. Y el chiste llega al último. Hay un chiste que me contó un doctor en dos minutos, un poco menos de dos minutos, y cuando yo lo contaba duraba 27 minutos. Así es mi estilo.

En los años recientes existe una polémica entre los standuperos, muchos mencionan a Polo Polo como su ejemplo a seguir, y otros tantos dicen que lo que Polo hace no es standup. A él le importan poco esas opiniones.

“Me pueden decir cómico, cuentachistes, comediantes, lo que sea. Yo hago mi chamba y ya. ¿Qué es Standup? Es nada, es una cosa que inventaron, yo lo vengo haciendo desde hace 40 años. Stand es parado y comedy es comedia, no nos hagamos. Yo puedo hacer un chiste de 40 minutos, si es que eso es hacer stand up. ¿Pero a poco si me siento ya no lo soy? Me vale madre lo que piensen.

Lo cierto es que en muchos de sus chistes, como en el Standup, Polo es el centro de la historia. Relata historias falsas en las que muchas veces él es el protagonista del relato.

Como sea, lo mejor de todo es que Polo Polo se encontró a sí mismo en el escenario, casi desde el principio supo que tenía talento para contar chistes y que esa era su vocación, y es feliz con eso.

“Es muy gratificante estar en un escenario y que la gente se ría de las babosadas que dices. Si alguien me dijera vas a volver a renacer, yo le diría, sí, pero quiero ser exactamente igual… a lo mejor menos mujeriego”

Pocas cosas lo han hecho más feliz que darse cuenta que no eligió mal su camino en la vida. Recibiendo reconocimientos de donde menos lo esperaba.

Un sacerdote me dijo, “Polo no sabes el enorme bien que has hecho al hacer reír a tanta gente”. Me quedé así como diciendo ¡Órale! Fue muy emotivo.

Polo Polo ha comprendido que, en sus propias palabras, “el único chiste de la vida es pasarla bien”, y vaya que él la ha pasado bien.

marzo 9, 2021

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