Roberto Gómez Bolaños, el cómico de Latinoamérica

Te contamos la vida y obra de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, el comediante que unió a toda América Latina con su humor.

Sergio Hidalgo
julio 9, 2020
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La vida de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, es igual o incluso más interesante que sus libretos cómicos.

A finales de los años cuarenta del siglo pasado, Roberto Gómez Bolaños, un joven estudiante de ingeniería mecánica de la UNAM, acudió a una entrevista de trabajo a D´Arcy, la recién llegada filial de la famosa agencia de publicidad estadounidense. El muchacho había visto un anuncio en un periódico, donde solicitaban un aprendiz para el puesto de productor de televisión.

En ese momento la televisión era una novedad, todavía no se estrenaba como una oferta de entretenimiento comercial. Pero los estudiantes de ingeniería estaban familiarizados con el nuevo invento, sobre todo porque en 1948 el ingeniero Guillermo González Camarena había realizado transmisiones desde el Palacio de Minería, sede de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, para su canal educativo y experimental XE1GC, el primer canal de televisión de América Latina.

Interesado en aprender algo del naciente negocio de la televisión, el muchacho acudió a dejar sus papeles esperando conseguir el puesto de aprendiz de productor. Pero, al llegar a la agencia descubrió una fila inmensa de centenas de otros jóvenes ingenieros que buscaban el puesto.

El joven Roberto Gómez Bolaños (Foto: Familia Gómez Bolaños)

También vio una fila mucho más pequeña, con apenas un puñado de muchachos formados. Descubrió que era el registro para otro puesto en la agencia: aprendiz de escritor para televisión. A pesar de que el puesto no tenía nada que ver con su carrera, decidió competir por él… y el resto es historia.

“A mí me atrajo mucho el puesto de productor, fui a la agencia, pero la cola era como de 200 personas, y la otra, la de escritor, era como de 15. Por eso soy escritor”.

Reveló Chespirito en una entrevista con estudiantes en la Universidad Intercontinental.

La decisión de hacer de lado su carrera como ingeniero, y decantarse por un oficio ligado con las artes, no fue tan rara, si nos remontamos a la vida de sus padres.

Ilustración de Francisco Gómez Linares, padre de Chespirito (Foto: El Universal)

Una familia ligada al arte

Francisco Gómez Linares, el padre del futuro Chespirito, fue un gran ilustrador, que se especializó en el dibujo publicitario. Su trabajo apareció en los comerciales que se publicaban en los periódicos y revistas de los años veinte y treinta. Además, tenía un trabajo fijo en El Universal, uno de los periódicos más importantes de la capital de México, donde realizaba dibujos para ilustrar artículos especiales, como las colaboraciones del famoso escritor Martín Luis Guzmán, y donde logró ser director artístico de El Universal Ilustrado, la revista semanal que publicaba el diario. Don Francisco tenía un gran sentido del humor, y alegraba las reuniones sociales contando una infinidad de chistes, lo que lo volvió muy popular en el gremio.

Francisco Gómez Linares (Foto: @ChespiritoRGB)

Lamentablemente, Gómez Linares falleció muy joven, a los 43 años en 1935. Su esposa, Elsa Bolaños Cacho, tuvo que ponerse a trabajar para mantener a sus tres hijos, Francisco, Roberto y Horacio. La señora Bolaños Cacho aprovechó que hablaba muy bien el inglés -debido a que vivió su infancia en Nueva York, luego de que su familia huyó de la Revolución Mexicana- para convertirse en secretaria bilingüe, y con su empleo mantuvo a sus hijos, no sin algunas dificultades económicas. Aun así, su hijo Roberto recordaba que Elsa se daba tiempo para escribir poesía, una de sus más grandes aficiones, que mantuvo toda la vida. El ejemplo de sus padres llevó a que Roberto siempre tuviera una buena impresión del mundo artístico.

Elsa Bolaños (Foto: Familia Gómez Bolaños)

La infancia de Chespirito

Elsa Bolaños logró formar un patrimonio, comprando terrenos que luego convertía en casas y ponía en renta, llegando a tener hasta 6 propiedades propias. Lo que le permitió darle una vida de clasemedieros a sus hijos. Por eso, Roberto Gómez Bolaños vivió casi toda su infancia y adolescencia en la Colonia Del Valle de la Ciudad de México, una de las zonas urbanas clásicas de la clase media capitalina.

La infancia de Roberto Gómez Bolaños fue muy de la época que le tocó vivir, pasando la mayor parte de sus tiempos libres en las calles de su colonia, jugando con su grupo de amigos todas las tardes, generando lazos de amistad, y demostrando desde pequeño su ingenio, siendo reconocido en la escuela y en su barrio por su buen humor.

Desde pequeño le llamaba la atención la comedia, a pesar de que nunca lo vio como algo con lo que podría ganarse la vida. Era un fanático del Circo Alegría, uno de los más importantes de mediados del siglo pasado, sobre todo del payaso principal, del que copiaba sus chistes e imitaba su manera de hablar frente a su madre, que se divertía viendo la actuación del joven Roberto.

Elsa Bolaños y sus hijos (Roberto Gómez Bolaños en medio) (Foto : Familia Gómez Bolaños)

Además, siendo un niño, disfrutaba como nadie las películas de El Gordo y el Flaco (Laurel & Hardy), a los que consideró durante toda su vida como la mejor pareja cómica de todos los tiempos. Incluso, en su etapa madura, reveló que Laurel y Hardy eran sus cómicos favoritos.

“Para mí lo fascinante, lo exquisito, eran el Gordo y el Flaco, todavía veo anuncios de cassettes del Gordo y el Flaco y me emociono terriblemente, porque me hicieron pasar momentos deliciosos en mi infancia. Son extraordinarios. Chaplin es admirable porque era un genio, pero yo no lo quería tanto de niño, yo quería al Gordo y al Flaco.”

Entrevista de Chespirito en la Universidad intercontinental

De la comedia mexicana, era un fan de Cantinflas, al que siempre admiró como comediante, pero, sobre todo , como actor.

Cantinflas no es solo el tipo más simpático que he conocido, sino que además era un excelente actor. La gente se ha reído tanto con él que no se ha dado cuenta que era un excelente actor. Bastaría recordar que uno le creía todo, eso es un gran actor.

Entrevista a Gómez Bolaños en El Rumor del Humor
Los Aracuanes (Roberto se encuentra en la esquina inferior derecha) (Foto: Familia Gómez Bolaños)

Pero Roberto tenía más aficiones que la comedia. En la adolescencia, con su grupo de amigos de la cuadra, se integra al Club Aracuan, definido en sus propias palabras como “una pandilla” formada por los chicos de su barrio, que se reunía para divertirse y pasar el tiempo en la colonia del Valle.

“Eran pandillas, pero le decíamos clubes para que sonara menos fuerte. La nuestra era famosísima, Los Aracuanes. Nos tenían miedo [en la colonia] porque nos peleábamos mucho, y no era tanto que fuéramos los más bravos, sino que todos le entrábamos a los golpes.”

Entrevista de Roberto Gómez con Clio

Por su pequeño tamaño -nunca fue muy alto- Roberto era menospreciado por los rivales de Aracuan. Y eso, en lugar de intimidarlo, lo hacia más agresivo. Resultó que era bueno para los golpes y eso lo motivó a entrenar box, resultando ser un buen pugilista.

“Era muy peleonero. En la preparatoria entré al campeonato de boxeo, el primer año salí subcampeón, perdí la final. En segundo año salí campeón. Y eso me hizo pensar que no había nadie de mi peso que podría ganarme”.

Confiado por sus triunfos en la prepa, Roberto se inscribió al torneo de los Guantes de Oro, el máximo campeonato para jóvenes promesas del box. En el torneo se dio cuenta de que no tenía madera para ser boxeador.

“Gane dos peleas más o menos fáciles, gané la tercera por default, porque no llegó mi rival. Y entonces me dijeron, tienes que subir a pelear como exhibición para llenar el programa. Y el que me tocó era un sparring de boxeadores profesionales ¡Y aguantaba todo! Hasta que me tiró y yo dije, si me levanto me mata este cuate. Esa fue mi primera actuación, hice como que no me podía levantar”.

Entrevista de Chespirito con Jota Mario

Pero, más que el box, otro deporte lo marcó desde adolescente y fue una de sus pasiones a lo largo de toda su vida. Al no poder jugar eficientemente futbol americano, como los muchachos más grandes de su pandilla, Roberto Gómez Bolaños se decantó por el futbol soccer, y lo practicó a tope.

Roberto Gómez Bolaños fue campeón goleador (Foto: Clio)

“Era goleador, en juveniles incluso le gané un campeonato de goleo a José Luis Lamadrid, que después llegó a ser centro delantero de la selección de México”

Entrevista de Chespirito con Deporte Total, medio Boliviano, en 1986

Era un gran extremo izquierdo, que deslumbraba en los partidos de la colonia y la escuela. Su estilo era muy atractivo, aprovechando su tamaño para realizar fintas, gambetas y demostrando su buen toque para finalizar las jugadas con goles espectaculares. Su talento no pasó desapercibido y fue seleccionado para formar parte de las fuerzas inferiores del Marte, un equipo de la naciente primera división mexicana. Lamentablemente, a pesar de su talento, nunca pudo llegar a primera división porque fue cortado por el Marte por culpa de su bajo peso, que sólo alcanzaba los 48 kilos a sus 18 años. También influyó que tuvo un accidente con un caballo, que le pateó una pierna, y eso lo obligó a abandonar su sueño de ser futbolista profesional.

Al final de la adolescencia tuvo que elegir carrera y, no sin ciertas dudas vocacionales, se decantó por estudiar ingeniería mecánica en la UNAM, pensando que era el camino correcto para volverse inventor de “juguetes o mecanismo ingeniosos”. En realidad, nunca estuvo del todo a gusto con la carrera y, por eso, faltaba mucho a las clases. Prefería pasar las tardes en la cafetería de la Facultad divirtiéndose con sus amigos. Su vida cambio cuando, como ya mencionamos, entró a trabajar a la agencia de publicidad D´Arcy.

Roberto Gómez Bolaños como publicista (Foto: Clio)

De Roberto Gómez Bolaños a Chespirito

Desde que entró a trabajar a D´Arcy, Roberto llamó la atención por su creatividad, que sobresalía cuando se trataba de temas ligados con el humor y la comedia. Aun así, tuvo que hacer de todo en la agencia.

“Yo trabajaba en una agencia de publicidad, y hacia de todo. Lo mismo un libreto humorístico que dramático, o un comercial o anuncios o traducciones de un folleto.”

Entrevista realizada en la UIC

Mientras trabajaba en D´Arcy, descubrió que le encantaba escribir guiones, y comenzó a fantasear con escribir teatro. Aprovechó sus ganas de contar historias para realizar guiones de comerciales que, más que anuncios, parecían sketchs cómicos. Su talento natural para la comedia llevó a que la agencia lo emparejara con un duo de cómicos que estaban creciendo en popularidad: Viruta y Capulina.

“Ellos [Viruta y Capulina] me dijeron, con permiso de la agencia, que le pusiera más punch a sus libretos y me daría algo de dinero. Yo estaba emocionado, y pensaba ¿cuánto les pediré? ¿25 pesos o 50 pesos por programa? Y dejé que ellos hablaran primero. Me dicen: ¿Te parece bien 75 pesos? Por eso empezó muy bien nuestra relación”

Entrevista de Chespirito en El Rumor del Humor

El duo de cómicos puso a prueba a Roberto escribiendo un sketch para su programa de radio. El gag fue un éxito y Viruta y Capulina lo contrataron como su guionista de cabecera para su programa radial. De cierta forma fue así como Roberto sublimó su amor por El Gordo y el Flaco, escribiendo rutinas de chistes que, sin problemas, habrían podido ser protagonizadas por Laurel y Hardy.

El programa de Viruta y Capulina se volvió un éxito , y los patrocinadores decidieron llevarlo a la naciente televisión. Como era de esperarse, Roberto mantuvo el puesto de guionista, cambiando la estructura de chistes basados en juegos de palabras a sketch más físicos, aprovechando el potencial del nuevo medio.

El joven Roberto revisando un guión (Foto: @ChespiritoRGB)

Comicos y Canciones, el nombre del show de Viruta y Capulina que se transmitía por Canal 2 de Telesistema Mexicano, se convirtió en el programa con más audiencia de la televisión. El éxito del programa catapultó el prestigio, y el sueldo, de Roberto Gómez Bolaños, que se ganó el título del guionista más solicitado de la televisión.

Aprovechó el momento para cumplir su sueño de escribir historias más complejas que sketchs, y dio el salto al cine, escribiendo películas para Viruta y Capulina. Fue ahí, cuando el director Agustín P. Delgado revisaba uno de sus guiones, que nació el mote que lo volvería famoso en todo el mundo de habla hispana. Delgado quedó tan contento con el guión que entregó, además de estar sorprendido por los múltiples trabajos de escritor que realizaba Roberto, que soltó una frase que se volvería legendaria: “¡Usted es un pequeño Shakespeare!”, jugando con la estatura de Gómez Bolaños y su talento como escritor.

A partir de ese momento, y durante toda la filmación de la película, el director lo apodó Shakespier-ito. El apodo pegó por ingenioso, y todos los que participaron en la cinta, incluidos Viruta y Capulina (y todos los técnicos), comenzaron a llamarlo así, aunque deformando poco a poco el apelativo, hasta quedar como Chespirito.

Chespirito estaba contento trabajando como guionista, sin pensar que su vida daría un giro muy pronto.

Gomez Bolaños colaborando en un sketch de Viruta y Capulina (Foto: Clio)

El éxito

En medio de la grabación del programa de Viruta y Capulina, un actor con un papel menor faltó. El único que se sabía el parlamento y el tono del personaje era Chespirito, que tuvo que volverse actor por mera casualidad. No lo hizo nada mal, y le gustó la experiencia. Capulina y el resto del equipo lo convencieron de repetir como actor y, a partir de ese momento, escribía pequeños papeles especialmente pensados para él. Lo mismo ocurrió en el cine, creando personajes secundarios para él mismo (esto lo ayudó posteriormente, logrando que todos los personajes secundarios de sus historias tengan buenos momentos). Al igual que casi todas sus pasiones, se volvió actor de forma autodidacta, sin pasar por cursos o escuelas.

Aprovechó su buena condición física, gracias a sus años de boxeador y futbolista, para aparecer en muchas escenas en las que demostraba su agilidad o su resistencia, por eso sus papeleas eran muy físicos, en los que normalmente tropezaba o daba saltos grandes, o simplemente recibía un zopapo.

Roberto con Viruta y Capulina

“Los pleitos de la calle me sirvieron mucho, porque sabía yo pelearme. Sabía hacer caídas, sabía brincar, sabía como dar un golpe, como pararlo, como simular que lo recibía”-

En 1969 Televisión Independiente de México, la rival de Telesistema Mexicano, lanzó el Canal 8 y, por medio del productor Sergio Peña, le ofreció a Chespirito completa libertad creativa para escribir y protagonizar los sketchs de su nuevo programa Sábados de la Fortuna. El programa tuvo mucho éxito, pero era evidente que los televidentes sólo querían ver la parte humorística (los 2 sketchs de 10 minutos cada uno que realizaba Roberto), y no era para menos. En los sketchs de Sábados de la Fortuna comenzó la colaboración de Roberto Gómez Bolaños con Maria Antonieta de las Nieves, Ramon Valdés y Rubén Aguirre. También nació su primer personaje famoso: el Doctor Chapatín.

Los Supergenios de la mesa cuadrada. Ahí nacieron los personajes de Doctor Chapatín y Profesor Jirafales (Foto: Televisa)

Como era de esperarse, Canal 8 se dio cuenta de el potencial que tenían entre manos, y el programa mutó y se transformó en Chespirito, completamente dedicado a los sketchs de Roberto Gómez y su equipo de actores.

“Empecé a hacer La mesa cuadrada, una burla, un choteo de las mesas redondas, con el doctor Chapatín. Y tuvo tanto éxito que me dieron un programa completo. Y ese programa comenzó llamándose Los Genios de la Mesa Cuadrada, un par de semanas después cambió de nombre a Chespirito y ahí empecé a meter a todos mis personajes”

Entrevista en El Rumor del Humor

El show de Chespirito presentó semana a semana a nuevos personajes, algunos se perdieron, pero otros se volvieron icónicos y referentes de la televisión latinoamericana. El verdadero éxito del programa llegó a inicios de 1970, cuando Roberto ya pasaba de los 40 años, con el lanzamiento de El Chapulín Colorado, una parodia de los superhéroes gringos (principalmente de Superman) que de inmediato conectó con el público.

El Chapulín Colorado (Foto: Televisa)

El personaje inicialmente iba a ser verde, pero un uniforme de ese color dificultaba mucho los efectos especiales con pantalla verde que hacían más llamativas sus aventuras, así que lo vistieron con un tono rojo, y aprovecharon el curioso tono para volverlo parte del nombre del personaje.

“El Chapulín Colorado yo lo había ideado tiempo atrás, y lo había ofrecido a muchos actores, afortunadamente ninguno quizo. Entonces, cuando me llegó la oportunidad, pues lo hice yo. Y fue un éxito enorme. Un éxito tan grande que abrió las puertas, a mí y a la televisión mexicana, a varias partes del mundo.”

Entrevista a Chespirito en la Universidad Intercontinental

El Chapulín le dio éxito, pero el personaje que lo consagró fue el Chavo del 8. Curiosamente el Chavo, como casi todo en la vida de Chespirito, llegó a su vida por casualidad.

Yo hacía los Chifladitos, y a mi compañero, Rubén Aguirre, le ofrecieron un trabajo en mi competencia, Canal 2, y me dijo “me voy” y le dije “claro, si quieres regresar las puertas están abiertas”. Pero entonces yo ya no podía sustituirlo, porque no se puede sustituir a un actor. Así que me dije, voy a sustituir el sketch. Y, dos semanas antes, había hecho un sketch de niños, sin continuidad, y había gustado. Así que lo retomé, hice otro, y otro, y hasta el tercero o cuarto le puse nombre al niño, Chavo, luego nombré a la Chilindrina, y etcétera. Así que, el Chavo fue una emergencia porque se me fue Rubén. Afortunadamente después regresó, pero el Chavo nació muy casualmente.”

Roberto Gómez Bolaños en entrevista en la UIC

Así la fama le llegó a una edad muy madura, y eso le ayudó a no perder el piso.

“La primera vez que hice algo y que la gente medio me reconocía fue el Chapulín Colorado, y tenía 41 años, el Chavo fue cuando tenía 42. Nunca es tarde para empezar. Para aquellos que dicen, “ya no tengo oportunidad”, yo les digo siempre puedes tener una oportunidad “

Entrevista de Chespirito con Jota Mario Valencia para la televisión colombiana

Todos los personajes de Gómez Bolaños tenían como característica unificadora empezar sus nombres o apelativos con la letra “Ch”, pero no fue algo planeado, sino una coincidencia que se volvió su marca cuando fue consciente de ella.

“La “Che” primero fue casual, y cuando me di cuenta de esa casualidad decidí seguir usándola. Además, es una letra muy eufónica, suena fuerte, suena bien”

Entrevista de Chespirito con Deporte Total

El Chavo del 8 se convirtió en el programa estrella de Canal 8, y a principios de los setenta, junto con el Chapulín Colorado, tenían las mayores audiencias de México, desbancando por primera vez a Canal 2, de Telesistema Mexicano. Como era de esperarse, la rival de Televisión Independiente de México, buscó atraerlo con una jugosa oferta laboral.

El rating era increíble, le ganábamos a Canal 2, así que, me mandaron llamara de Canal 2 y me dijeron “tu programa es muy bueno, lo queremos aquí.” Me ofrecieron el doble de dinero del que ganaba en Canal 8, más 300 mil pesos, que era una fortuna en ese entonces, era todo el oro del mundo, y yo dije, “claro que sí”. ¿Cuándo te vienes? les contesté “Me sobran 8 semanas de contrato”, y en principio aceptaron. Pero había espionaje entre las televisoras, esa misma noche me llamaron por teléfono, y me dicen “si no te vienes inmediatamente te olvidas de Telesistema”. Y les conteste: “Pues me olvido, porque yo voy a cumplir mi contrato”.

Al otro día, en la noche, me volvieron a llamara y me dicen “nos pareció muy digno lo que dijiste, te vamos a esperar esas 8 semanas”. Y yo les dije “pues ahora me van a esperar 60, porque hoy en la mañana firme un contrato por 52 semanas más” porque se habían enterado por el espionaje, y en Canal 8 me ofrecieron el mismo contrato, me doblaron el sueldo, pero no me dieron los 300 mil pesos. No se llegó a cumplir el contrato, porque cuando iba la mitad del lapso, vino la fusión de las dos empresas y ya quedé ahí”

Reveló Chespirito en entrevista con Pablo Viruega y Efraín Barrera

Con la fusión de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México nació Televisa, y Chespirito pasó del Canal 8 al Canal 2, en horario estelar que mantuvo por décadas.

Chespirito en uno de sus viajes( Foto: @ChespiritoRGB)

La consolidación

Los programas de Chespirito se exportaron a varias partes del mundo, alcanzando un éxito desbordado en Sudamérica, donde todos los personajes salidos de la mente de Roberto Gómez Bolaños se volvieron objetos de culto.

Desde los setenta comenzó una larga serie de giras por Centro y Sudamérica, descubriendo con sus propios ojos el cariño que la gente le tenía en esas partes del continente.

En México, complementó su carrera como escritor y actor volviéndose productor de sus programas. También se sentó en la silla de director, escribió obras de teatro, películas, canciones que concursaron en el Festival OTI, e incluso escribió los guiones de los primeros cómics de El Chavo y El Chapulín, pero lo ajetreado de sus diferentes trabajos lo hicieron ceder esa chamba a su hermano menor, Horacio Gómez Bolaños.

Chespirito en Colombia (Foto: @ChespiritoRGB)

Prácticamente todo lo que tocaba se convertía en oro. El Chanfle, la primer película que protagonizó rompió récords, y en ella se dio el lujo de demostrar su amor por el futbol.

“Había jugadas extraordinarias, trucadas, pero las hice yo todas. Con excepción de una en que sí me dobló un muchachito. Era una chilena hacia atrás, pero todas las otras las hice yo.”

Entrevista de Chespirito con Deporte Total.

También fue la primera ocasión que dirigió una película. En realidad sólo dirigió las partes que tenían que ver con partidos de balompie, el resto de la cinta fue dirigida por Enrique Segoviano, pero quedó tan satisfecho con su propio trabajo que el resto de sus cintas fueron dirigidas por él mismo.

Chespirito en un show en Sudamérica (Foto: @ChespiritoRGBr)

El final

El 25 de septiembre de 1995, después de 25 años al aire, finalizó Chespirito. Inicialmente Roberto Gómez Bolaños se mantuvo activo en el teatro, con la comedia Once y Doce, una de las obras de teatro más exitosas de la historia del teatro mexicano.

A partir de entonces combinó el teatro con pequeños trabajos, como escribir la música de las telenovelas Alguna vez tendremos alas, Milagro y Magia y La Dueña; producir la película Elisa antes del fin del mundo; y recibir varios homenajes en México y Latinoamérica.

Su éxito se mantuvo, e incluso se acrecentó, gracias a que, en 1996, se estrenó su programa en Brasil, transmitiendo a diario los 25 años de programas de Gómez Bolaños por primera ocasión. De manera extraordinaria, Chespirito fue un éxito, y volvió a El Chavo (Chaves), El Chapulín Colorado (Chapolin), El Chómpiras (Chaveco), Don Ramón (Seu Madruga), Chilindirna (Chiquinha), Ñoño (Nhonho), Jaimito el Cartero (Jaiminho), Botija (Botijao) y Lucas Tañeda (Lucas Pirado), en referentes de la cultura pop brasileña. Actualmente en Brasil se lanzan productos especiales relacionados con los personajes que no tienen salidas comerciales en otras partes del mundo.

“Chaves no sale del aire de Brasil desde hace más de 30 años, y ha sido visto por 3 generaciones. Sigue dando una audiencia satisfactoria, las personas siguen riéndose de los mismos chistes”, declaró Paulo Pacheco, reportero de UOL en 2018.

Entrevista realizada por El País

Además de todo lo anterior, en la primera década de este siglo Roberto Gómez se dio tiempo de escribir tres libros: …y también poemas, El diario del Chavo, y Sin querer queriendo. Este último se trata de una autobiografía en la que relata pasajes de su vida conservando su clásico humor.

En la parte final de su vida, Chespirito abrió una cuenta en Twitter, que se volvió un éxito entre sus seguidores. En la red social escribía de su día a día, mostraba imágenes de su vida y daba opiniones de la realidad nacional e internacional.

Finalmente, el 28 de noviembre de 2014 falleció en su casa en Cancún, al lado de su familia. La muerte de Roberto Gómez Bolaños paralizó a América Latina, en todas partes del continente se realizaron homenajes en honor al comediante que unió, con su humor a todo el continente, dejando un legado imposible de igualar.

Chespirito dedicó mucho tiempo a realizar dibujos, siguiendo los pasos de su padre (Foto: @ChespiritoRGB)

¿Cómo consiguió llegar al corazón de públicos tan diferentes con sus guiones? En primer lugar, tomando en serio a la comedia. Entendiendo su función, y que un buen chiste puede ser universal.

“Yo opino que la gran diferencia entre la tragedia y la comedia como manifestaciones extremas del arte dramático estriba en que la tragedia se dirige al corazón, a los sentimientos, y la comedia se dirige al intelecto, a la inteligencia. Y hay combinaciones, pero eso no cambia, eso seguirá funcionando siempre”

Entrevista de Chespirito en El Rumor del Humor en 1995

En segundo lugar, escribiendo mucho. Ver a su oficio como un trabajo que requería más esfuerzo y dedicación que inspiración.

“Sin libreto no hay nada. Eso es el cimiento. Y yo no creo en la inspiración, hay que escribir, escribir, y escribir, hasta que algo salga bueno.”

Y, sin duda, siendo fiel a sí mismo.

Busco lo que a mí me gusta. No hago concesiones. A mí me dicen: “este tipo de chistes gusta mucho”, pero si a mí no me gusta no lo hago. Yo hago lo que a mí me gusta y quiero que el público comparta mi gusto. Afortunadamente ha sido mucho.

Entrevista de Chespirito en la UIC

Como el siempre decía, no pensaba en agradar a los espectadores, sólo escribía lo mejor que podía, siempre teniéndose a sí mismo como referente de lo que era divertido.

“Siempre me gustó el humorismo, y hago lo que a mí me divertiría como público. Y pienso que hace tanta falta que la gente se divierta que entonces me doy cuenta de que estoy haciendo algo útil”.

Por todo esto, Roberto Gómez Bolaños es el comediante consentido de todo el continente.