Los hijos de Yibrán Asuad hacen photobomb disfrazados de Chewbacca en el Ariel 2020

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El editor Yibrán Asuad recibió el Ariel a Mejor Edición por "Ya no estoy aquí", pero al recibir el premio los protagonistas fueron sus hijos bailando disfrazados.

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El día de ayer, domingo 27 de septiembre, se realizó la ceremonia de premiación del Ariel, premios otorgados por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para conmemorar el cine mexicano

En su edición 2020 pudimos participar todos, ya que la ceremonia se realizó de manera virtual y la transmisión fue accesible desde las redes sociales del Canal 22 y de la misma Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. El evento fue muy divertido y se notó el esfuerzo por generar una producción original pese a las circunstancias extraordinarias que la pandemia por covid-19 ha provocado en este tipo de eventos. 

Una de las formas en que la producción de la ceremonia decidió resolver el problema de la distancia social requerida como medida de protección para evitar el contagio del virus fue mediante la presentación de todos los ganadores vía Zoom, quienes una vez que recibían el premio en su categoría, eran notificados para que entraran a la transmisión a agradecer.
Y como el agradecimiento de todos los ganadores lo hacían desde el lugar donde se encontraran, vimos un poco de todo. Entre los mejores momentos fue cuando el editor Yibrán Asuad recibió el premio a Mejor Edición por Ya no estoy aquí, y es que durante su discurso de agradecimiento, sus dos hijos decidieron aparecer en cámara disfrazados con máscaras y bailando. Uno de ellos portaba una máscara de Chewbacca, lo cual provocó muchas risas entre los espectadores.

Lo más divertido de este momento fue ver que los hijos del montajista le restaron solemnidad a la entrega de los premios Ariel 2020, aprovechando el momento en que reconocían el trabajo de su padre para hacer un baile, llenarlo de abrazos y saludar a la cámara, como si se trata de una llamada casual de su progenitor con algún amigo, con la sutil diferencia de que se encontraban frente a miles de espectadores, que miraban atentos este photobomb tan auténtico y divertido.