Fernando Soto y Alejandro Jodorowsky

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El día en que Mantequilla rechazó a Jodorowsky por motivos religiosos

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Mantequilla rechazó una propuesta de Alejandro Jodorowsky porque le pedía algo que no le pareció correcto.

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Mantequilla es el nombre artístico del comediante Fernando Soto. Él formó parte de muchas películas cómicas durante la Época de Oro del cine mexicano. Casi siempre interpretaba papeles vinculados a su complexión física, que lo distinguió entre otros actores cómicos del momento, ya que era chaparrito y de complexión ancha. 

Su época de mayor esplendor fue quizá durante los años cuarenta, pero por ahí de los años setenta, Mantequilla relató en una entrevista la historia de una inquietante propuesta que recibió del director de cine Alejandro Jodorowsky. 

La historia de Mantequilla y Alejandro Jodorowsky 

Según contó el mismo Mantequilla, un día Alejandro Jodorowsky lo invitó a participar en una película suya, argumentando que ya era momento de que dejara de interpretar los papeles que siempre hacía. Según recordó, las palabras del director de cine fueron algo así: 

“Una mañana me habló Alejandro Jodorowsky y me dijo: basta ya de que siempre aparezcas como charrito o peladito en esos infames churros. Entra en el cine de vanguardia”. 

El actor Mantequilla se sorprendió por las palabras del director, pero sobre todo, se asombró por una parte en específico de su oferta. Debido a que lo estaba invitando a ser parte de su película La montaña sagrada, la cual acompaña a un hombre que guía a discípulos a la montaña de los hombres sabios e inmortales, Mantequilla debía aparecer en una escena completamente desnudo dentro de una Iglesia. 

Esta propuesta le pareció inapropiada al actor cómico, quien la rechazó. 

“¿Sabe lo que me propuso? ¡Que yo apareciera desnudo en una iglesia! Y entonces me flagelaban y cometerían no sé cuántas cosas los fieles! ¿Se trata de burlarse de nuestros sentimientos religiosos? Yo no acepté, desde luego que no”.

Aunque la propuesta de Alejandro Jodorowsky estaba muy bien pagada, para Mantequilla era más importante mantenerse fiel a sus creencias religiosas que "venderle el alma al diablo", según él mismo comentó, haciendo una escena que le parecía ofensiva en términos religiosos. "Yo, pobre pero con mi conciencia tranquila, así me digan pobre o peladito”, remató. 

Sigue con El triste final de Fernando Soto “Mantequilla”