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Ay, si me la arreglo, ¿ya la puedo invitar a cenar? Pues primero hay que tapar ese hoyo.
Ah, no, pues si usted prefiere, primero lo tapamos y luego cenamos. Ay, mi reina.
¡abre la boca! Ya la tenía abierta.
¡pero más! ¿y qué, doctora moraima?
¿cuándo me acepta una cena? Mejor preocúpese por arreglarse esa dentadura.
A ver, abra la boca. Ay, si me la arreglo, ¿ya la puedo invitar a cenar?
Pues primero hay que tapar ese hoyo. Ah, no, pues si usted prefiere, primero lo tapamos y luego cenamos.
¡no se ha pelado! Estoy hablando del agujero que ya se le hizo en la muela.
¿es que no se lava la boca como le he indicado? Sí, sí, siempre la tengo bien limpia.
De veras, siempre. A ver, a ver.
¿qué es esto? Esto no me gusta nada, ¿eh?
Esto está mal. No, no está mal.
Debe ser pan de dulce de ayer en la noche. Ay, qué barbaro, qué cochino y puerco es usted.
¿qué no se lava la boca? Claro que sí.
Después de cada alimento me lavo muy bien la boca, como usted me lo pidió. Entonces, ¿por qué trae tan sucios los dientes y dice que se los lava a diario?
No, yo lo que me lavo a diario es la boca, que fue lo que usted me dijo. ¿y los dientes?
Pues es que, o sea, cada que paso refresco, hago un buche. Y como tiene harto gas, sí me despega las galletas de las muelas.
Pero los dientes se los tiene que cepillar a diario después de cada comida. ¿los dientes?
Sí, sí, sí me los cepillo hasta tres veces al día. Pues se le están desbaratando.
Pues cómo no, pues con tanta cepillada, pues se me gastan. Se me gastan, se me gastan.
Con razón tiene la muela ya picada. Oiga, y hablando de picadas, ¿qué?
¿qué? ¿por qué no le ponemos remedio a la situación?
Pues sí, por lo pronto se la voy a tener que sacar. Pues ya se había tardado.
Señorita, déjenos solos, ¿no? Óigame, no, ¿qué le pasa?
Si ella nos va a ayudar. No, no, no hace falta.
No, digo, la verdad, no es pa' tanto, ¿no? ¿pa' qué le engaño?
Pero cómo no, si vea nada más cómo la tiene de hinchada. No, pues qué pena, pero es que nunca me he podido controlar.
Espejo. A ver, abra la boca.
Anestesia. Dígame, doctora.
Dije anestesia, no anastasia. Ay, disculpe, doctora.
Gracias. A ver.
Señorita, pásame la jeringa para atender al señor, por favor. Mejor pásale unas pinzas para ropa.
¿unas pinzas para ropa? Sí, es que, ¿qué no ve que dijo la doctora que necesitaba atenderme?
Con unas pinzas me va a poder atender mejor. Ay, ya no sea payaso, ¿eh?
Ya me hartó. Oiga, usted no es muy paciente, que digamos...
No, señor, el paciente es usted. Yo soy la doctora.
A ver, le voy a dormir la boca. ¿con esa jeringa?
Pues sí, si no, ¿con qué? Mejor cuento borreguitos, ¿no?
A mí me da muy buen resultado, me duermo luego, luego. No sea payaso y deje de decir tarugadas.
¿cómo jeringa, doctora? ¿cómo jeringa?
Primero enjuáguese. Ahora escupa.
Yo pensé que era para lavarse las manos. Ya está.
Ese, ese. ¿qué dice?
Ese, ese. No, no lo entiendo.
Ese, ese. Muchas gazas.
Ah, de nada, que le vaya bien. No.
Digo que muchas gazas. Por eso no puedo hablar bien.
Bueno, pues va a tener que regresar. Tienen muy mal estado sus dientes.
Póngaselos. Está bien.
Gracias, doctora. Tiene que cuidar mucho sus premolares y sus incisivos.
También tenga cuidado con los caninos.