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Donde drácula era un experto en conquistar muchachas, se las ligaba y las invitaba a salir, es que tenía un colmillote, se las llevaba a la cama y ahí les chupaba la sangre, bueno, no ahí, sino en el cuello. Voy a poner aquí con la paca para que te adivinen el futuro, si es que a las ratas les encanta juntarse con la paca.
Y hoy les voy a contar una historia que nadie sabe, nadie supo, es la verdadera historia del conde drácula. Esa ensangrienta, que cada vez que la cuento, siento que me baja la moral hasta el suelo, si porque este desgraciado del conde, del conde...
Drácula, conde drácula. ...
De drácula, se metía con todas las muchachas del pueblo y se las llevaba. Se la pasaba clavando...
Se la pasaba clavando... ¡con las muchachas!
... Clavando los colmillotes a las muchachas ahí en el...
Ahí en el... ¡en el cuello!
... Donde vivían.
Si, es que se transformaba en vampiro cada noche, esperaba que saliera la luna y ahí es cuando se hacía... Es cuando se hacía...
¡vampiro! ¿se hacía vampiro?
¡no! Se hacía del baño.
Si, es que... Es que le dan ganas cuando se hace de noche.
Como mi tía tencha, que también se hace de noche. Es que ella está viejita, ya no se aguanta las ganas.
Ya no aprieta igual. Ah, que mi tía tencha tan linda.
Y me adora. Por eso usa pañal.
Pero bueno, les decía, el conde drácula era un experto en conquistar muchachas. Se las ligaba y las invitaba a salir.
Es que tenía un colmillote, eh. Se las llevaba a la cama y ahí les chupaba la sangre.
Bueno, no ahí, sino en el cuello. O sea, en el de acá.
El caso es que drácula siempre chupaba la sangre igual que mi tía tencha, que se la pasaba. Que no llegues tarde, que comas de la carne, que pongas suave.
Ah, cómo chupaba la sangre. La imito re bien.
Bueno, cuentan que a drácula, a drácula, nunca, nunca le pudo dar la luz del día. Porque le podía hacer daño si salía el...
Si salía el... ¡si salía el sol!
¡no! Si salía el domingo.
Sí, porque los domingos siempre hace solecito. Y a él el solecito le hacía daño.
Bueno, pues cuenta la historia que la única arma con la que la podían matar era la estaca. Pero la verdad, estaca.
Sí, porque la verdad, nunca se la han podido clavar. Ay, pero eso sí, la que sí se clavaron, la que sí se clavaron fue...
Fue... ¿a quién?
¿a quién? ¿a quién qué?
¿a quién? Se clavaron.
No, la que sí se clavaron fue mi lana. La tenía guardada en la bolsa aquí junto al órgano.
Aquí junto al órgano la tenía en la bolsa. Aquí la tenía, fue horrible, fue horrible.
Se clavaron mi lana. ¿por qué mejor no se clavaron otra cosa?
¡soy el longe!