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Chale, qué gachos, me metieron en la cárcel nada más por darle un aventón a un señor, eso me pasa por amable, bueno, si es que el aventón se lo di desde el último piso de la torre latinoamericana. Oye, ven, ¿tú crees que yo pueda regresar a otro rollo?
No, lo veo muy cañón, es más fácil que yo los visite en la hora pico que tú vuelvas a otro rollo. Ay, qué hijo de tu pico, ahorita.
Sean bienvenidos y disfruten nuestra comida, así como también de nuestra atención. Enseguida les mando a un mesero para atenderles.
Y cualquier cosa, no duden en llamarme. Gracias.
Oiga, oiga, discúlpeme, tengo una pregunta. ¿tú no vendías tacos hace como dos años en la colonia roma?
Sí, así es, justamente en la misma banqueta donde usted hacía sus monólogos. No, usted no era usted, ¿eh?
Aquí hacemos lo imposible para que el cliente se sienta como en su casa. Gracias.
Con permiso. Gracias.
Qué simpaticísimo. No, vas a ver qué ricos sirven aquí, es una delicia.
Bueno, hacen unos postres, adal, de primera. Los mejores chongos zamoranos que hayas probado en tu vida, güey.
Ya se me hace agua la boca. Ya llegó carmelo, de todos los meseros, el primero.
Oiga, joven, él... Ay, ay, diosito santo, yo a usted lo conozco, usted es artista, adal ramones.
Ay... Sí, así es.
Una pregunta, ¿tienes chongos zamoranos? Ay, no, así es mi pelo.
Ay, y miren que cuando llueve se me pone el cabello rizado, rizado. Ay, ríete, adal, el atelier es muy risueño, chiquito.
Disculpe que lo interrumpa, ¿eh? Sí.
¿el rollo de carne lo preparan igual que el rollo de espinacas? Ay, no, para nada.
¿cuál es la diferencia? Pues lo que pasa es que ese es otro rollo.
Hay otro rollo como tu programa. Ay, adal, qué pesado eres, adal, en serio.
Oye, consuelo, hay un platillo que se llama mauricio castillo. Ay, me da mucha pena, señor adal, pero ese no se lo vamos a poder hacer.
¿pero por qué o qué? ¿cómo es el platillo?
Pues es hígado crudo y está pelón prepararlo. Y tú también, y tú ya, adal, ríe.
El pollo, ¿otro rollo cómo es? Ay, bueno, ese lo pruebas y dices, ingesú, y luego, pum, pum, arribototá.
En el programa ya te lo he dicho. ¿saben cuál ha sido mi ilusión, señora adal?
Hacer un monólogo como usted. Ay, no sean malos, ¿les puedo hacer uno chiquito?
Ay, porfis, adal. ¿sabe qué?
Es lo que trajo aquí a la televisa san ángel. Adal, te callas y me escuchas, ¿ok?
Yo me aviento media hora en la tele y tú, ¿por qué no vas a abrir uno chiquito así? Déjame, pongo mi gorra.
¡mi gorra! Mi gorra.
Su gorra, señor. Gracias, jordi.
Dice así. Ay, ahora sí.
Ahora sí. Ahí no va, ¿eh?
Dice, ay, aprieta la toma. Así dice usted, ¿verdad?
Lalo, aprieta. No, no crea.
No crea que le estoy imitando su tic. Lo que pasa es que es el tirante del brasil que se me está cayendo.
A mí se me hace que usted también usa brasil, por eso le hace así. Bueno, hoy el tema es sobre ratones.
Güey, güey, ¿se han fijado que los ratones no tienen hombros? ¿cuándo han visto que un ratón que diga este?
No sé. No sé.
Imagínate que la ratona luego llega y le diga, eres un lúcer. Ay, es diferente con...
Mauricio y con jordi aplaudiendo, ¿verdad? Y luego la ratoncita, este, el ratoncito ve a la ratoncita y le dice, cállate, tú eres una hija de tu madre.
¿le puedo dar mi opinión? Sí, sí, por fin, por fin.
Eh, pues mi opinión es sincera, ¿eh? Sí, sí.
Eh, no me causó gracia, ¿eh? Ay, pues entonces me salió igualito.
Y todavía me faltan los cinco puntos. No, no, no.
No, no, no. Te lo juro, adal, tan linda que era en tu programa, nunca debiste haber abandonado al pobre adal.
Adal ramones, que tanto te apoyó en tu carrera, chiquita. Bien dicen en las revistas que eres una sangrona y ya se te subió, chiquita.
A ver, ¿qué, qué pasó con tu carrera después de adal? Te convertiste en una hamaca.
Y luego en ese programa de la hora, la hora, la hora pico. ¿sabes lo que yo cambiaría de ese programa?
Eso de póngase la del puebla por, por póngase lo del puebla. Ay, hasta escalofríos me dieron.
¿sabes qué, adal? Ya no lo sufro.
No, no, no, yo tampoco. Yo, ¿sabes qué?
Capitán. Adal.
Capitán. Chiquito.
Ay, me hablaba, señor. El idiota, el estúpido, el inepto.
Ay, ve como si le hablaban a usted. Mira, carmelo, te falta tanto así para que te corra.
Y a usted le falta tanto así para que me quede. Te me sales inmediatamente.
Ay, capitán, lo mismo me dijo, lo mismo me dijo anoche, capitán. ¿sabes qué?
Ya. Es más, to la gorra.
Adal, te voy a decir una cosa así. Yo te admiro, adal.
Voy a quitar tu póster que tenía en mi recámara. Ajá.
Y voy a poner mi calendario de eugenio derbez. ¿qué pasa?
¿qué pasa? Oiga, no me horque.
No me horque. ¿qué?
¿qué pasa? ¿está bien?
Sí, pero oiga. Oiga, ¿qué pasa aquí?
Le ruego nos disculpen. ¿de qué clase de restaurante es este?
Perdón. Le voy a traer a nuestro mesero estrella.
Poliéster. Ay, perdóname.
¡pol! No, no, no.
Tú me habías dicho que este era un restaurante. ¡pol!
Es que yo no sabía que esto había... Bueno, qué bien que los van a cambiar de mesero.
El otro era un ridículo. O sea, ¿qué va?
Señor. Oiga.
Quiero pedirle una disculpa en nombre de mi compañero. Es más, quiero pedirle una disculpa en nombre de todos los meseros del mundo.
Y como muestra de nuestro agradecimiento... ¡oh, no!
Pues le quiero... ¡oh, no!
¡oh, dios! ¡no digo yo!
Las modelos de la hora pico están bien guapas. ¿sabes qué?
A mí me gustaría tener el cuerpo de la güerita. No, pues a mí también, vieja.
¿a ti también, viejo? Sí, pero acá...
Agujerito. Te vas a...
A ver, angelito. Mi abue.
Angelito. Ven para acá porque me tardo en llegar.
Ven. Dime, abue.
Tú eres muy inteligente. Sí.
Mira, si logras meter esta viborita en ese agujerito, te regalo cincuenta pesos. ¡cincuenta!
¿cincuenta pesos? Espérame tantito, abue.
O sea, ¿a dónde vas? A ver si se mete al maratón para sacarnos de pobres.
A ver. A ver.
A ver. A ver.
Ahí está, abuelito. Qué bárbaro.
Qué bárbaro. ¿cómo lo hiciste, angelito?
Fue muy fácil. Con spray para el cabello.
Rocié la viborita y quedó lista. Ay, qué angelito tan listo.
Y cincuenta pesos. ¿cómo?
Sí, sí, sí. Un trato es un trato, ¿eh?
Gracias, abue. Ay, este no salió tan bruto como mi hijo.
Ah, cómo disfrutamos de unos ricos frijolitos a la charra, acompañados de la frijolita. Seguimos en la familia, porque es una costumbre muy mexicana.
Pero a veces, ay, hijo, a la mañana, qué molestos son. ¿y cómo nos excluyen de la sociedad?
Por fin en méxico, aguja mágica. Con sólo dos sencillos pasos, usted saca la aguja, la coloca en el ombligo del frijol y la presiona.
Con sólo dos sencillos pasos si usted le saca el aire a los frijoles. Acabe de una vez con esos molestos retortijones, ojos llorosos y nariz irritada.
Aguja mágica, para sacarle el aire a sus frijoles. Señor, recuerde , aguja mágica, sin gas.
Tú sin gas, yo sin gas, todos sin gas. Aguja mágica, 25 años sacándole el aire a los frijoles.
Gracias, chaparrita. Aguja mágica, para sacarle el aire a sus frijoles.
Su atención, por favor. Esta línea de aviación les da la más cordial bienvenida a su vuelo brasilia-chihuahua.
Y les recomienda a los padres de familia que viajen con nosotros y con muchachitas menores de edad, que usen el pelo suelto y los zapatos viejos. Que no les permitan separarse de ustedes ni un momento, ya que en este vuelo nos acompaña sergio andrade.
De todas formas, les informamos que el señor andrade va esposado. Lleva cinco esposas, más las que le aparezcan al llegar.
Gracias por su atención.