La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Es un día de confesión, hermano. Hoy es día de confesión.
Hoy es día de confesión porque yo quiero confesarles algo que me confesaron a mí para que no lo confesara. Mire, de verdad, mire, lo que pasa es que me acaba de contar el padre que acaba de llegar un muchacho, se robó 200 pesos, 200 pesos que se robó.
Y entonces le dijo al padre, padre, acúseme de que me robé 200 pesos. ¿y qué le dice el padre?
Hijo, ¿te arrepientes? Claro que sí me arrepiento, padre.
Mire, hijo, lo que vas a hacer es lo siguiente. Te vas a salir y a la primera persona que vayas afuera de la iglesia le vas a dar esos 200 pesos para que te limpies las culpas, mi amor, para que te las limpies.
Bueno, total, que se sale el muchacho y que se encuentra de esas, que esas que venden caricia. Ay, no me digas.
Ajá. Y que le dice, muchacha, buenas tardes, tenga.
Y la muchacha, ¿qué es eso? 200 pesos.
Dice, no, no, no, yo no cobro 200 pesos. Ah, bueno, lo que pasa es que el padre me dijo, ah, bueno, el padre porque es el padre, pero tú, mi hijo, ni te conozco.
Sí, no, ni te conozco. Esa conversación.
Bueno, guárdensela usted. ¿qué tenía que ver con esto?
No sé. No lo sabemos.
No lo sabemos. Pero es día de confesión.
Es día de confesión. Pero es siesta hippie.
Ajá. Hablemos sobre eso.
Claro que sí, hermana. Pero primero que nada, hay que agradecer estar aquí otra vez.
Me parece. Gracias por invitarnos.
Hagamos, ya se la saben, gente, una bella oración por toda la gente que nos acompaña. Me parece, hermana, me parece.
Así que todos. Señor, esta noche yo quiero agradecer por toda la gente que está aquí presente, los de staff, nuestros queridos paleros, los.