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Oye, me dijeron que me hiciera hippie, pero uno ya de 48 años, compadre, ¿cómo le hace, güey? La última vez que fui a una fiesta hippie fue hace como 20 años, carnal.
Me puse yo en mis modos. De hecho, esta ropa tiene 20 años.
Voy entrando a una fiesta hippie, güey, y me dijeron que era un lugar con mucho ambiente. Yo entré, era ambiente húmedo, güey.
Ambiente de resistol, ambiente del incienso, ambiente de olor a patas, güey. Fíjate, normalmente cuando voy a una fiesta, está un vato, güey, grandote, así feo como yo, así color humilde, color cartón mojado, color carbón.
Le soplas y lo prendes así grandote, grandote. Y tú sí pasas, tú no pasas.
En la fiesta hippie, no. En la fiesta hippie está un vato, igual de color carbón, de dos metros, pero con el pelo afro, tocando la tumba acá, viéndote con unos ojos de que te va a matar.
Dije, de perdido me vea como... Como acá, como cubano.
Chico, bienvenido, pásale la fiesta hippie. Oye, no.
Pásale a mi hermano. Bienvenido a tu energía.
Mi energía. Traigo diabetes, güey, traigo gastritis, güey, traigo hambre.
¿cuál pinche energía, cabrón? Oye, entro ahí y todos son hermanos.
Todos se abrazan. Dije, ah, chingao, viene una fiesta swinger o qué pedo.
Todos abrazándose. Y todos se hablan de hermanos.
Deja tú, nadie se llama normal. Todos se hablan de hermanos.
Todos tienen nombres bien raros, güey. Tú te llamas...