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¡ay,ay,ay! ¡no entiendo!
¿por qué terminé haciéndote yo el masaje si te lo ofreció ludovico? Pues por los callos en las manos.
Entonces blanca nieves llegó a la casa de los seis enanos. Paso.
¡ay! Y ahí se encontró a tres caballos de cuatro patas.
Eso me recuerda a la canción... Tres veces te engañé.
Ajá, ajá, sí. Tres veces te engañé.
Paso. Y se cierra.
¡sufran perros! Me recaro en la pared.
Creo que su sistema de comunicación no es muy discreto, patrón. Pero hay que aceptar que es fulminante.
Sí voy a vengarme de la odiosa de columba. Llámales.
Hola, basilio. Habla ludovico, el de la fiesta.
No, el esposo de federica. Ándale, la del vestido viejo.
No, no le quedaba embarrado. Es que...
Ya se engordó. Ya se acordó.
Eh, queremos organizarles otra fiesta de despedida. Sería mañana.
Híjole, no se va a poder, ludovico, porque viajamos pasado mañana y ni siquiera hemos empacado. Dice que no puede, que necesita empacar.
Basilio, soy federica. ¿cómo...?
Sí, sí, la del vestido viejo. Oye, ¿cómo que...?
No. No, no engordé.
El vestido encogió. Oye, ¿cómo que no pueden ir a la fiesta que les estamos organizando?
Mira, basilio. Somos adultos, así que seré muy directa.
Pídeme lo que quieras a cambio de que asistan. Sí, lo que tú quieras.
Ay, yo casi, yo casi llegué. Ay, dios.
Ya está. Ay.
Ya cerró. No entiendo por qué aceptaste, federica.
Pues, porque cuando me dijo que era un favor relacionado con las petacas, pensé que era otra cosa. Bueno, columba.
Sí, ya, ya cerramos tus petacas. Ay, muchas gracias.
Bueno, nos vemos mañana a las cuatro. No falten.
¿a las cuatro? Ay, federica, me vas a matar.
Pero es que a esa hora no puedo, güey. No, a esa hora tengo la cita en el salón de belleza.
No puede ir. Tiene una cita en el salón de belleza.
¿columba? Mira, somos adultos, así es que seré muy directo.
Pídeme lo que quieras a cambio de que vayan. Que quieras.
Ay, dios mío. Ay, ay, ay, sí, sí.
No pares, no pares, no pares, no pares. Estuve haciéndote yo el masaje si te lo ofreció ludovico.
Ay, pues por los callos en las manos. ¿de ludovico?
No, los tuyos. Me encantan tus manos de carpintero.
Es que, es que mientras me das masajito como que, no sé, como que me limas los juanetes. Eres genial.
Ay, tengo calor, tengo calor. Ya está todo listo, basilio.
Los esperamos mañana a las cuatro. No, ya ni me digas, ludovico.
Caray, es que no vamos a poder asistir. Surgió un imprevisto, algo de último momento.
Ok, ¿qué hay que hacer? ¿soy yo o ya están abusando?
Bueno, ¿quieres que vayan a la fiesta o no? Órale, a impermeabilizar su casa.
Pero esta ni es su casa, es casa de su abuelita. Ay, ya, dejen de quejarse.
Que haremos lo que sea con tal de verlos arrastrándose. De rodillas.
Humillados. Uy, sí, humilladísimos.
Bueno, apúrense que ya nomás nos falta lavarles sus coches, bolearles los zapatos y tirarles la basura. Las vamos a humillar.
Se van a arrastrar.