La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Vea por qué desde ese día carrás dejó de vender tortas. ¡no se pierda el extortista!
Con escenas nunca vistas. ¡el extortista!
Del mismo director que te persiguió hasta el catre y por tus pujidos nos cacharon, surge ahora una película que lo mantendrá en suspenso. Con escenas escalofriantes.
Una película cortante. Una película sangrienta que lo mantendrá al filo de la butaca y que lo llevará hasta las lágrimas.
Y lo ahogará en gritos espeluznantes. Las mejores piernas.
Las mejores pechugas. Los más sabrosos cueros.
Cubanas. Las de chorizo con huevo.
Las de milanesa. Todos, todos querían probar.
Y probar sus tortas. Le preparó una torta a regan y le hizo daño al estómago.
Además, le provocó reacciones extrañas. Hija, ¿qué haces?
Aquí, da toda la vuelta. ¡regan!
¡estás enviablada! ¿será porque la torta se la hizo de jamón del diablo?
La torta le provocó gases y muchos malestares. ¡es culpable la que mi hija esté así!
¡sí! ¡uh, uh, uh!
No se pierda el extor... Con escenas nunca vistas.
El extortista. Con ani malón, eva cue y esteban dino.
Los boletos terminados en o recibirán en la entrada un licuado de alfalfa. ¿dónde está el baño?
El extortista. Gracias consuelo, te quiero mucho, amiguita.
Yo también. Gracias por invitarme.
Me divertí muchísimo. La comedia es padrísima.
En cambio, las novelas ya están en el baño. Y llora uno y llora y llora.
Y aparte me pagaron. Sí.
Muy bien, es un buen negocio, ¿no? Sí, sí, a ella sí le pagaron.
Con consuelo, eres una mujer muy bonita por dentro y por fuera. Gracias por estar con nosotros.
Gracias. Oye, maribel, yo nada más te quiero decir algo que a esa de rojo yo la quiero tener en el programa otra vez.
Óigale, alborero, ¿verdad? Es un gran alborero.
Yo me quiero despedir con un piropo. A ver.
Si tú fueras el fin del mundo, yo sería tu cucaracha. ¡ay!
Si tú fueras cucaracha, yo llamaría aquí a los infames del norte, pa' que te aplasten. Me dicen, escúseme, padre.
Acúsome, padre. No, escúseme, padre.
Pero es que no le puedo decir todo. Si usted ya sabe, ¿no?
Me tienes que decir todo. El otro día platicando con una señora, que le robo la bolsa.
Luego un señor le pregunté en la calle y que le robo el reloj. A otro le hice en la plática y que le robo la cartera.
Y al sacristán nomás de saludarlo, lo dejé sin zapatos. ¿sabes qué, hijo?
Este es mi número. Ve y te confiesas ahí en mi teléfono de la esquina, ¿eh?
¿y cómo le va a hacer, padre? Yo teléfono lo tengo yo, mire.