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De acuerdo. ¡apaga la luz!
¡apaga la luz! ¡ay, dios mío!
Pero, señorito, piénselo. Mire, todavía podemos llegar a un arreglo.
Usted no tiene arreglo, señor. Mire, mire, señorito, le había pedido una sorojuana.
Deme un cien y ahí muere. El que va a morir es usted, se lo prometo.
Señorito, señorito, mire, si paga la infracción, le va a salir cola. A usted no le va a salir cola, porque ya la tiene, pero de rata que es.
Señorito, por favor. Aricita, ya ni le busque.
Parece usted frontón. Todas en la retacha.
Espérame. Quiero hablar con el jefe del turno, por favor.
Oiga, creo que no vino, porque como es rojo, pues ahí no circula. ¡ay, qué gran soso!
¿quién la tiene aquí, por favor? A ver, a ver, ¿qué pasa aquí?
¡atención! Señorita, el comandante rojo no está aquí, pero yo la voy a atender.
Comanche, budelio che garnicha, a sus órdenes. Mucho gusto.
Mire, este, mi jefe, este traje, el cuerpo del delito, que más bien es el cuerpo del deleite. ¡a mí no me sacó nadie!
Vine a hacer valer mi derecho. Poncho aurelio, ¿qué fue lo que pasó aquí?
Mire, comanche, los automovilistas no deben de manejar con los cinco sentidos. Señorita, le falló el sentido de la vista.
No vio el semáforo, ¿no? No, al que no vi fue este burro uniformado.
Señorita, le suplico a usted que se retracte de lo que dijo. Ay, perdón, no quise ofender al burro.
Poncho aurelio, ¿cuál sentido le falló a la señorita? Pues el sentido contrario, jefe.
Y dice que no sabía. Todos se hacen patos.
Ay, pues, ¿cómo voy a saber si no hay flechitas? No ponen nada, no ponen flechas.
No, pues, ¿cómo va a haber flechas si tampoco había indios? Qué grasoso.
Mire, comandante, quiero que lo arreste. Por acoso sexual.
¿qué es eso de andar acosando, eh? Pero, jefe, usted sabe que no es cierto.
Yo soy incapaz. Señorita, ¿me puede usted explicar eso del acoso sexual?
Me da pena explicarle, pero... ¿qué le dijo?
Me dijo que me pusiera la del puebla. Y usted sabe muy bien, qué vergüenza, los tubérculos que se caracterizan en puebla.
¡mmm! ¡mmm!
¡degenerado! ¡degenerado!
Yo, espérese, jefe, cuando yo le pedí el tubérculo, nada de eso, jefe. ¡no, no, no!
Para ponerse la del puebla, jefe, quiere decir, este, una sorjuanita, un doscientona... ¡ah!
De manera que usted sigue pidiendo, martita. ¡va!
Haga algo. Los ciudadanos, por eso no hacemos denuncias.
Perdemos todo el día en las delegaciones. ¡ay, mi reloj!
¿cómo? ¡mi reloj!
¡ay, sí, me robaron mi reloj! ¡mi reloj!
¡me lo regaló mi marido! ¡mi reloj es carísimo!
¡ay, por favor! ¡usted se lo robó!
¡oye, oye, oye! Usted me agarró la mano, usted me dio un beso.
O el grasoso este, o... ¡ah!
Cuando me rodearon ellos, yo estaba aquí, ellos me rodearon. ¡usted fue, seguro!
¡seguro, usted se lo robó! Ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya.
Ya, ya, ya, ya. Mire, a mí, a mí que me esculquen, pero ya.
Ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya. Ya, dentro de trateros, era lo único que faltaba en este país.
Voy a llamar a la prensa, yo no me callo, yo no... No, no, no, por favor.
... Que se queden calladitas.
¡no, señorita, no! ¡voy a llamar a la prensa!
¡cálmese, cálmese! ¡no me calmo!
¡quiero mi reloj! Tranquila, aquí no hay conejos, aquí no hay rateros, no, de ninguna manera.
Permítame, usted. Demuéstremelo, demuéstremelo.
Un momento, se lo voy a demostrar. Por favor, el reloj de la señorita debe aparecer.
¡pero qué vergüenza! Mire, ustedes, voy a hacer una cosa.
Sí. Voy a poner aquí este quepí.
Voy a apagar la luz y tiene que aparecer aquí el reloj de la señorita con la luz apagada. ¿entendido?
¿está usted de acuerdo, señorita? Con tal de que aparezca mi reloj tan caro, señor, sí, estoy de acuerdo, de acuerdo.
Bueno. Apaga la luz, apaga la luz.
Ay, dios mío. ¡mi bolsa!
¿le parece si no me voy? De mejores casas me han corrido y ocho pilochos.
No, chacha, si yo nada más decía, el señor va a venir a comer. ¿y qué cosa quiere que le haga, eh?
Ay, chacha, tú ya sabes lo que me gusta. Pues sí, pero también tiene que comer, si no, se me debilita.
¡chacha! Mi amor, mi amor, chiquita, mi amor, chiquita.
¡ocho a los dos, minochio! Mi amor.