La historia real de la espía nazi que cautivó a Cantinflas

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Cuenta la leyenda que la alemana llegó a México para infiltrarse en el cine y obtener secretos del gobierno, y que Cantinflas cayó en sus redes, ¿qué pasó, Chato?

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Comediantes vemos, ocupación secreta no sabemos. Y es que recientemente se recordó el episodio que involucró Cantinflas, a una espia nazi y al mismísimo Hitler.

Y no, no estamos hablando de una película, sino de la vida real.

Resulta que en aquellos años de la época del Cine de Oro en México, había algo que brillaba con igual intensidad: la posición de nuestro país en el panorama internacional. Y es que México por su cercanía con Estados Unidos, el enemigo de los nazis durante la inminente Segunda Guerra Mundial que acaecería pronto, así como las reservas de petróleo nacional — siempre codiciado— era muy atractivo para los espías extranjeros.

Fue en ese contexto que llegó a tierras mexicanas una hermosa alemana de nombre Hilda Krüger (sin ningún parentesco con Freddy), que comenzó a destacar en algunas películas de cine mexicano, sobre todo en comedias.

Hilda no tuvo mucho éxito y sólo llegó a hacer cuatro películas: El que murió de amor (1945), Bartolo toca la flauta (1945), Adulterio (1945) y Casa de mujeres (1942) (La historia de siete pecadoras).

En dichos filmes apareció al lado de histriones como Shilinsky, Manolo Fábregas, Katy Jurado, Freddy Fernández “El Pichi” y Julián Soler.

Con Cantinflas Incluso se dice que logró convertirse en su amiga y que ambos fueron juntos a la UNAM a investigar cosas que ella necesitaba. Se rumora que hubo un romance, pero s{olo se puede comprobar que eran grandes amigos y que pasaban mucho tiempo juntos (la verdad, sólo ellos y sus cercanos la conocen, pero es un hecho que a Mario Moreno le gustaban las extranjeras, y su supuesto affair con la actriz rusa Miroslava Stern, sigue dando mucho de qué hablar.

Cuenta la historia que tras el ataque japonés a Pearl Harbor, el gobierno mexicano detectó la presencia de al menos 22 espías, entre ellos Hilda Krüger, quien se salvó de ser arrestada debido a que en ese entonces ya estaba relacionada con un político llamado Ramón Beteta. La alemana tenía como objetivo compartir secretos de Estado y los planes de México en el conflicto bélico.

La espía que sedujo a Cantinflas con su belleza y talento, regresó a Alemania donde vivió hasta 1991 a la edad de 80 años.